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Un encuentro con el Espíritu Santo

Un encuentro con el Espíritu Santo

Encuentros definen nuestras vidas.

Podemos definir nuestras vidas basados en nuestros encuentros con otros. Esos encuentros nos impactan; positiva y negativamente. Una oportunidad de encontrarnos con alguien, que derivó en un nuevo trabajo. Una charla que desencadenó una nueva relación de amistad o amor. Un encuentro con alguien que desencadenó sucesos positivos en tu vida (cambio de actitudes, oportunidades, definición de tu llamado y ministerio, toma de decisiones importantes, etc.)

Pero también… Una reunión imprevista con alguien, que nos afectó. Altas expectativas puestas en una persona, que cuando finalmente la conocimos nos dimos cuenta que no era lo que pensábamos. Llegaste y viste lo que no debías ver, y eso impacto tu corazón. Escuchaste algo que no sabías, que marcó tu vida y tu futuro.

Encuentros definen nuestras vidas. Podemos definir nuestras vidas basados en nuestros encuentros con otros. Esos encuentros nos impactan; positiva y negativamente.

La vida del creyente depende del Espiritu Santo; Lo más importante en la vida de un cristiano es la comunión constante con el Espirtu Santo. Podemos definir nuestra vida cristiana basado en nuestros encuentros con el Espiritu Santo. Esos encuentros nos impactan.

Génesis 32:1-6

Jacob siguió su camino, y le salieron al encuentro unos ángeles de Dios. Dijo Jacob cuando los vio: «Campamento de Dios es éste», y llamó a aquel lugar Mahanaim. Envió Jacob mensajeros por delante al encuentro de su hermano Esaú, a la tierra de Seir, campo de Edom. Y los mandó diciendo: «Diréis a mi señor Esaú: “Así dice tu siervo Jacob: ‘Con Labán he vivido, y con él he estado hasta ahora; tengo vacas, asnos, ovejas, siervos y siervas; y envío este mensaje a mi señor, para hallar gracia en tus ojos.’”» Los mensajeros regresaron a Jacob, y le dijeron: —Fuimos a ver a tu hermano Esaú; él también viene a recibirte, y cuatrocientos hombres vienen con él.

Jacob

El suplantador. El “roba-herencias”. Ha estado “guardado” muchos años. Desapareció, con una “herencia” bajo el brazo, temía por su vida. Esta “regresando”. A punto de enfrentar lo que había evitado por años: Esaú.

Esaú

El hermano mayor. El despojado, el amargado, el suplantado, el que tenia todo y lo perdió.

Jacob se está preparando para tener un encuentro. Una reunión que no quiere tener. No quiere ver a Esau, pero llegó el momento. Esaú viene, y un ejercito con él.

Genesis 32:7-12

Jacob tuvo entonces gran temor y se angustió; distribuyó en dos campamentos el pueblo que tenía consigo, y las ovejas, las vacas y los camellos, porque pensó: «Si viene Esaú contra un campamento y lo ataca, el otro campamento escapará.» Luego dijo Jacob: «Dios de mi padre Abraham y Dios de mi padre Isaac, Jehová, que me dijiste: “Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te haré bien”, ¡no merezco todas las misericordias y toda la verdad con que has tratado a tu siervo!; pues con mi cayado pasé este Jordán, y ahora he de atender a dos campamentos. Líbrame ahora de manos de mi hermano, de manos de Esaú, porque le temo; no venga acaso y me hiera a la madre junto con los hijos. Y tú has dicho: “Yo te haré bien, y tu descendencia será como la arena del mar, que por ser tanta no se puede contar.”»

Jacob tiene un conflicto. Dios le dijo que debía ir a su tierra, pero ahora se encuentra con su hermano, y tiene miedo. No siempre hay paz en las instrucciones que Dios nos da. Dios le dijo que regresara, y la amenaza de Esaú le resta la paz; sin embargo Jacob tiene la convicción de la voz de Dios en su vida.

Génesis 32:18-21

entonces dirás: “Es un regalo que tu siervo Jacob envía a mi señor Esaú. También él viene detrás de nosotros.” Y diréis también: “Tu siervo Jacob viene detrás de nosotros.” Pues Jacob pensó: «Apaciguaré su ira con el regalo que va delante de mí, y después veré su rostro. Quizá así me acepte.» Pasó, pues, el regalo delante de él, y él durmió aquella noche en el campamento.

Jacob se preparaba para el encuentro con Esaú. Dios lo preparaba para un encuentro con Él. Un encuentro con Dios es planeado por Dios, no por mi. Él esta mas interesado en encontrarse conmigo de lo que yo pueda estar de encontrarme con Él. Dios pone el momento, hace la cita, y me prepara para encontrarme con Él.

¿Cómo se que Dios esta preparándome para encontrarme con Él? Hay un sentido de necesidad de Dios en mi corazón. Las cosas que antes me hacían sentir contento, han empezado a perder su valor en mi vida, y hay una necesidad profunda de “algo mas”. (En el caso de Jacob, había vivido con su suegro muchos años, había sido prosperado, pero de pronto las cosas dejaron de funcionar) Su gracia anticipante ha preparado todos los detalles. El esta tocando a la puerta.

Génesis 32:22-31

Se levantó aquella noche, tomó a sus dos mujeres, a sus dos siervas y a sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc. 23Los tomó, pues, y les hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía. 24Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. 25Cuando el hombre vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: —Déjame, porque raya el alba. Jacob le respondió: —No te dejaré, si no me bendices. —¿Cuál es tu nombre? —le preguntó el hombre. —Jacob —respondió él. Entonces el hombre dijo: —Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. —Declárame ahora tu nombre —le preguntó Jacob. —¿Por qué me preguntas por mi nombre? —respondió el hombre. Y lo bendijo allí mismo. Jacob llamó Peniel a aquel lugar, porque dijo: «Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.» Ya había pasado de Peniel cuando salió el sol; y cojeaba a causa de su cadera.

Un encuentro con el Espiritu Santo:

Me consuela: Isaias 40:1-2 «Consuelen, consuelen a mi pueblo —dice su Dios—

Me fortalece: Hechos 7:55 (Esteban, fortalecido para enfrentar el martirio)

Me da dirección correcta: Hechos 16:6-10

Me sana: Jeremias 33:6 Sanidad y medicina.

Me ayuda a confiar en su control sobre mi vida: Hechos 9:17: Pablo recibiendo al ES, y re-definiendo el destino y propósito de su vida.

Me marca: Jacob quedó marcado de por vida, después de ese encuentro.

¿Podrá el Espíritu Santo hacer algo en nosotros hoy? Muchos hemos oído mucho sobre el Espíritu Santo; Hemos visto muchas cosas que el ES hace; Podemos haber experimentado grandes cosas con Dios. Otros hemos experimentado el poder del Espíritu Santo. Pero el punto: necesitamos un encuentro con el ES HOY.

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