En la Biblia encontramos la historia de un muchacho que me asombra bastante. Por la tradición y las opiniones de los escritos de los Padres de la Iglesia, sabemos algunas cosas de él. Hijo de una mujer llamada María, dueño del lugar llamado el “Aposento Alto” donde la iglesia tuvo su primer asamblea y la experiencia de Pentecostés. Se nos dice que la noche que Jesús fue apresado “huyó desnudo” del lugar. Su nombre es Juan Marcos.

Era un joven que amaba a Cristo y que le servía con animo; pero no estaba lo suficientemente comprometido. Unos cuantos años mas adelante se hace parte del ministerio de Pablo y Bernabé, pero es tan mala su actitud que Pablo decide que no puede ser mas un miembro de su equipo por su falta de carácter. Hay un desacuerdo entre Pablo y Bernabé que provoca la separación entre ellos.

Años después de ese episodio, otro Apóstol se encuentra con este ya no tan joven Juan Marcos, y decide darle otra oportunidad. Lo toma como su hijo y lo lleva a todas partes: su nombre era Pedro. Juan Marcos escucha la predicación de Pedro una y otra vez (hasta casi aprendérsela de memoria); lo acompaña en las alegrías y dificultades, y eventualmente escribe sobre todo ello en lo que hoy conocemos como el Evangelio de Marcos.

¿Qué hubiera sido de Juan Marcos, si Pedro no le hubiera dado “otra oportunidad”? Es probable que no tendríamos los Evangelios como los tenemos hoy. ¿Qué pasaría si tu le dieras otra oportunidad a ese amigo o familia que no esta cerca de Dios para que a través de ti, se reconcilie con Cristo otra vez?

Pastor Hugo.