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Palmas

Palmas

Bendiciones hermanos. Durante esta semana con la ayuda de Dios y el respaldo de mi amada congregación “La promesa” tuve la oportunidad de compartir la palabra de Dios en dos ciudades. Primero, fui uno de los oradores del congreso de jóvenes llamado “Ignición” que se llevó a cabo en las instalaciones del Instituto Mexicano Madero e la ciudad de Puebla. El evento fue organizado por los jóvenes de una congregación llamada “El camino, la verdad y la vida” de San Baltasar, Puebla. Fueron dos días de mucho aprendizaje. Por alguna razón el Señor permitió que estuviera enfermo de la garganta durante esos días, de manera que yo tenía hasta fiebre mientras predicaba. Y sin embargo pude ver la mano de Dios respaldando cada mensaje, y moviéndose en el corazón de los jóvenes asistentes. Un par de días después, asistí a la convocatoria anual del Retiro de pastores de nuestra denominación. Cada año los pastores de nuestras iglesias nos reunimos y buscamos juntos a Dios, y escuchamos el mensaje de la palabra de Dios. Este año me tocó compartir ahí.

La razón de mencionar ambos eventos es compartirles que Dios está haciendo cosas entre nosotros, y nosotros (tu y yo) debemos ser sensibles para llevar lo que recibimos de Él a otros. Dios ha hablado a nuestras vidas durante este año, y nosotros debemos ser sal y luz en este mundo, y compartir su gloria con otros.

Cuando Jesús entró a Jerusalen (en la llamada “Entrada Triunfal”, motivo de la celebración de Domingo de Palmas), nadie esperaba algo. La mayoría de los religiosos de ese tiempo estaban ocupados en sus cosas; pero un puñado de personas notaron algo distinto: Jesús estaba entrando, y sus corazones se inquietaron, al grado de correr a la entrada para recibir a Jesús. Asi tu y yo: Dios esta haciendo algo, pero podemos ser de los religiosos que se quedaron en el templo y se perdieron la bendición, o podemos ser de ese puñado de personas, sensibles, que miraron en primera fila la entrada del Glorioso Jesús.

Pas Hugo.