Alguien alguna vez te ha preguntado: ¿A qué vas a la iglesia? ¿Por qué eres cristiano? ¿Que te dicen en ese lugar que te tiene tan cambiado? Cuando una persona llega a Cristo y comienza a asistir a una iglesia, algo pasa, la gente alrededor de ti lo nota. Tus amigos se dan cuenta, y te preguntan: ¿Que hay ahí?

Cuando Cristo entra en la vida de alguien, el efecto es transformador; no podemos ser los mismos; las cosas tienen otro sentido. Lo que antes importaba, ahora carece de valor, lo que antes era desechado, ahora es un tesoro. Antes te preocupabas por cosas que a la luz de Cristo dejan de ser importantes. Es una “contracultura”. Eso de “Contra” no significa que le llevas la contraria a todos, sino que algo ha cambiado en tu corazón, que hace que veas la vida distinto.

Jesús lo compara a una perla, que un comerciante encontró, y fue a vender todo para comprar esa “perla de gran precio”. Esa acción de vender todo puede parecer una locura para todos, menos para quien la compra, porque hay algo que otros no entienden: esa perla vale todo, y mas. Así es la vida en Cristo: vale todo y mas. Vale sufrir por ella, vale perderlo todo, vale entregar todo, vale eso y mucho mas. Las cosas que son valiosas para el mundo pierden valor ante nuestros ojos, porque hemos encontrado un tesoro mas valioso, una perla increíblemente hermosa… No es un objeto, es una persona: Jesús.

Otros pueden decir que estamos locos; nosotros podemos decir sin duda que lo que para otros es una buena vida, para nosotros no son mas que cosas superfluas, vanas, falaces. Nosotros encontramos a Jesús, y cuando Jesús está contigo ¡esto es vida!

Pastor Hugo.