Estamos en medio de una serie de mensajes a través de los cuales Dios está enseñándonos principios para hacer crecer nuestra fe. Muchos de nosotros podemos decir que hubo situaciones especificas que marcaron un antes y después para nuestra fe. Quizá fue un amigo o compañero de trabajo, alguien que invirtió su vida en nosotros y como resultado de ello avanzamos en nuestra fe.

Eso ocurre también con las disciplinas Personales. No nos gusta la palabra “disciplina”, pues implica hacer algo que no queremos. Las disciplinas personales, tales como la oración, el ayuno, la lectura de la palabra, ofrendar, ayudar a otros, no son sencillas, pues implican romper la barrera del egoísmo que nos domina, y abrir paso a otros además de mi. Iniciar ejercicio físico es difícil, especialmente para aquellos que por años hemos vivido estilos sedentarios; y pasa lo mismo con las disciplinas espirituales, son difíciles pues hemos tenido un estilo de vida egoísta por mucho tiempo.

Al principio puede ser doloroso, pero conforme pasan los días, semanas y meses, nos damos cuenta que la práctica de aquello que al principio era molesto, ahora es gratificante; ahora encuentro gozo en dar, en orar, en apoyar; aquello que al principio era una carga ahora es parte de mi vida, e incluso no concibo mi vida sin esto. Esos son los beneficios de poner el práctica las disciplinas personales. Quiero animarte a que hoy, hagas un inventario de las disciplinas que debes agregar en tu vida, y que inicies hoy. Te puedes asombrar de lo que Dios puede hacer a través de ti al poner en práctica disciplinas espirituales, y como ellas hacen crecer tu fe.

Pastor Hugo.