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Consagración y Adoración

Consagración y Adoración

¡Dios mío!

Yo creo que el cielo Te agrada, y Tú quieres que yo esté. O que fuera tan santo como Tú eres santo, puro, como Cristo es puro, perfecto, como Su Espíritu es perfecto! Estos, yo creo, son los mejores mandamientos en Tu libro, ¿y yo debo desobedecerlos ¿Debo romperlos? ¿Estoy bajo tal necesidad, puesto que vivo aquí?

¡Ay, ay pobre de mí, que soy un pecador, si ofendo a este Dios bendito, que es infinito en bondad y gracia! ¡Oh, no!, si Él me castigara por mis pecados, esto haría ir mi corazón tan lejos a punto de ofenderlo; más a pesar de pecar continuamente, Él continuamente renueva su bondad para mí.

A veces siento que yo podría soportar cualquier sufrimiento, mas ¿cómo puedo deshonrar a este Dios glorioso? ¿Qué debo hacer para glorificar y adorar a este más excelente de los seres? O ¡cómo podría consagrar mi alma y cuerpo a su servicio,sin restricciones, para siempre! ¡O, que yo pudiese entregarme a él, de modo que nunca más tratara de ser yo mismo! o ¡tener cualquier voluntad o afecto que no sea perfectamente conforme a su voluntad y su amor! Pero, por desgracia, no puedo vivir y no pecar.

¡Ángeles glorifíquenle incesantemente y póstrense en el suelo ante el bendito Rey del cielo! Yo quisiera poder aguantar durante un momento con ellos en la alabanza incesante; más cuanto yo hubiere hecho todo para la eternidad yo no seré capaz de ofrecer algo más que una pequeña fracción de homenaje que el glorioso Dios merece. Dame un corazón lleno de Divino y celestial amor.

(Tomado de “El valle de la Visión”, Oraciones Puritanas)