Estos días han sido difíciles en nuestra ciudad. Al recorrer Reynosa el los últimos 5 días se nota un ambiente de tensión, de preocupación; escuchamos mensajes y audios de amenazas contra nuestra tierra, que a algunos de nosotros nos pueden hacer sentir vulnerables. En la misma condición se encontraba David, pero inspirado por el Espíritu Santo escribió un salmo que nos ayuda en medio de esta situación, el Salmo 91.

Algunas lecciones de ese salmo me inspira a confiar plenamente en Dios. Aquel que habita a la sombra del Altísimo tiene la garantía de que Dios está guardándole. ¡Qué difícil es confiar cuando todo se pone peligroso alrededor nuestro y de quienes amamos! Pero es esa certeza de protección lo que nos mantiene en paz. Dios es nuestro escudo y valuarte; él es quien hace que durante las noches podamos dormir aun a pesar de las amenazas que circulan por los medios; Dios también es quien hace que no tengamos temor incluso si estuviéramos en medio de fuego cruzado.

Martin Lutero escribió un himno que también nos recuerda que Dios es nuestro protector: Castillo Fuerte, mientras estaba siendo perseguido y su única salida fue “esconderse” en un castillo. Ante la violencia, tenemos dos opciones como creyentes en Jesús: ser víctimas del miedo, o confiar en Dios y ponerle a Él como nuestro refugio. Somos la iglesia de Cristo, sus manos, sus pies, su cuerpo en esta ciudad. Miles necesitan que nosotros seamos luz en estos momentos de dificultad de nuestra ciudad. Comparte esa fe y confianza con aquellos que estén alrededor de ti; diles que Dios es quien sacia tu vida y quien, en medio del peligro te hace ver su salvación.

Pastor Hugo.