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Adviento: Tiempo de esperar con confianza

Adviento: Tiempo de esperar con confianza

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Adviento: Expectación
Adviento. Espera de milagros.
Tiempo de esperar con confianza
Tiempo de recordar la misericordia y la fidelidad del Señor.

¿Como mantener nuestro corazón confiado en su fidelidad? ¿Cómo mantener el fuego de la confianza encendido en nuestro corazón? En estas fechas decembrinas nuestros hijos están confiados, en un regalo, en un juguete. Dante Gebel comparte que siempre recibía de regalo navideño ropa interior. Cuando finalmente un tío le dijo que le regalaría lo que el quisiera, el le respondió: “ropa interior”. ¿Que hace que una persona olvide la fidelidad de Dios y no espere mas que “ropa interior”? Y aun cuando solo pensamos en las pequeñeces, hay algo dentro de nosotros que nos llama a “algo mas”.

Fidelidad es la capacidad espiritual, el poder o la virtud de dar cumplimiento a las promesas. Prometer es una acción soberana. Es cumplir a pesar del tiempo, sentimientos, circunstancias, cambio de ideas. Dios es fiel, pero olvidamos su fidelidad por causa de las circunstancias.

1 Samuel 1:1-5

Hubo un varón de Ramataim de Zofim, del monte de Efraín, que se llamaba Elcana hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo. Y tenía él dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. Y Penina tenía hijos, mas Ana no los tenía. Y todos los años aquel varón subía de su ciudad para adorar y para ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Elí, Ofni y Finees, sacerdotes de Jehová. Y cuando llegaba el día en que Elcana ofrecía sacrificio, daba a Penina su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas, a cada uno su parte. Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, aunque Jehová no le había concedido tener hijos.

Eliana es un hombre israelí, que tiene dos esposas: Penina y Ana. Peina tiene muchos hijos e hijas, pero Ana no. Ana es una mujer amada por su esposo, pero es una mujer de dos realidades, una vida en tensión. Ana vive en el conflicto de “A ella le va mejor que a mi; ella si tiene hijos, yo no”.

1 Samuel 1:6-8

Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos. Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía. Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?

Ana es una mujer que vive avergonzada, porque no tiene hijos. Imagina que terrible era que cada vez que iban al lugar de encuentro con Dios, al lugar del gozo, al lugar de la presencia de Dios, las actitudes de Penina la entristecían. La razón: no tienes hijos.

En muchas ocasiones tu y yo nos sentimos como Ana, on adversarios alrededor de nosotros. El enemigo (o enemigos) recordándonos aquello que no tenemos. Dardos del enemigo diciéndonos aquellas cosas que tanto anhelamos pero que no hemos recibido.

1 Samuel 1:9-10

Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente.

La clave: “Entrando en el santuario”. En la aflicción, buscamos al Señor. Tal cual somos; “con amargura de alma”, “llorando abundantemente”. ¡Cuan necesario es venir ante el Señor reconociendo nuestras carencias, debilidades y expectativas rotas! Se vale venir a la presencia de Dios cuando la vida no es lo que queremos.

Asaf el salmista lo dice así: “Hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos”.

1 Samuel 1:12-16

Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino. Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora.

Dios es fiel, pero solemos olvidar su fidelidad por causa de las circunstancias. Llega el momento en que necesitamos recordar su fidelidad, acercarnos a el, y clamar por respuestas. ¿Necesitas ver la fidelidad de Dios? CLAMA. Que no te importe lo que otros piensan de ti al clamar al Señor. Pelea de rodillas por el cumplimiento de la promesa del Señor para ti y los tuyos.

Carácter no se forma con tribulaciones. Carácter se forma de rodillas clamando, durante las tribulaciones. Si eres probado, pero no clamas, puedes salir lastimado y herido, y herir a otros. Cuando estas atribulado, y clamas, estas entrando en el proceso de Dios. No rehúses el proceso de Dios, y lo que Dios está formando en tu vida y carácter.

1 Samuel 1:17-20

Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho. Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste. Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron a su casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella. Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová.

Eli es el instrumento de Dios para dar respuesta a Ana. La fe de Ana es el elemento de operación del milagro de su embarazo. Ana clama, y se llena de Esperanza. Vuelve a su labor de esposa, y Dios se acuerda de ella.

Ana hace lo que le toca: Buscar a Dios, clamar, tomar la palabra, confiar y regresar y finalmente hacer su trabajo de esposa.Y Dios hace su parte.


Adviento significa expectación; Adviento significa esperanza. Tiempo de esperar con confianza; tiempo de recordar la misericordia y la fidelidad del Señor. Cuando estamos atravesando un tiempo de tribulación y prueba, adviento es el momento preciso para recordar la palabra del Señor escriba en Sofonías:

Sofonías 3:11-17

En aquel día no serás avergonzada por ninguna de tus obras con que te rebelaste contra mí; porque entonces quitaré de en medio de ti a los que se alegran en tu soberbia, y nunca más te ensoberbecerás en mi santo monte. Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, el cual confiará en el nombre de Jehová. El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa; porque ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice. Canta, oh hija de Sion; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén. Jehová ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos; Jehová es Rey de Israel en medio de ti; nunca más verás el mal. En aquel tiempo se dirá a Jerusalén: No temas; Sion, no se debiliten tus manos. Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.

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